Desde el Renacimiento se le profesa a la belleza un verdadero culto. Afeites, polvos y talcos han sido durante mucho tiempo fetiches de la belleza. Desde Youth Dew de Estée Lauder en 1952, el perfume, toque último de sofisticación, perfecciona la obra de cuidados y de maquillaje sublimando el alma de las bellezas.
Una fragancia florida amaderada suave donde el azahar, el jazmín y la fresia se combinan con el melocotón, la orquídea y un fondo de madera y de ámbar. Firma de la composición: Firmenich. Leer la continuación
La marca reivindica sobre el estuche del frasco varios absolutos: jazmín Grandiflorum, jazmín Sambac, mimosa, azahar, así como aceites esenciales de limón, mandarina y naranja. El perfume posee t... Leer la continuación