Desde el Renacimiento se le profesa a la belleza un verdadero culto. Afeites, polvos y talcos han sido durante mucho tiempo fetiches de la belleza. Desde Youth Dew de Estée Lauder en 1952, el perfume, toque último de sofisticación, perfecciona la obra de cuidados y de maquillaje sublimando el alma de las bellezas.
Autógrafo moderno, el perfume de celebridad se ha convertido en el sello olfativo de las estrellas. El primer éxito fue estadounidense con White Diamonds de Elisabeth Taylor. En un mundo de imágenes y de glamour, los perfumes « people » han hallado su legitimidad.
A cada época sus pequeños placeres. El perfume es uno de ellos, pues evoluciona según el ciclo de la vida. Si las marcas se interesan por los más pequeños –desde los bebés a las adolescentes– es para iniciarlos desde temprana edad a la magia del perfume y para construirles, para más adelante, recuerdos perfumados, los de la despreocupación.
Entre belleza exterior y belleza interior, no hay más que un paso. Estilistas, decoradores y diseñadores lo han entendido bien e insuflan su inventiva y su búsqueda de estética en creaciones perfumadas y firmadas.
Cuando los creadores de prêt à porter se expresan por medio del perfume, combinan lo accesorio a lo esencial con fragancias confortables en la mentalidad del momento
Reflejo de las tendencias de una época y espejo de sus colecciones, los perfumes de los grandes modistos retoman los códigos de la alta costura: exigencia, audacia y esplendor, y añaden su toque de locura olfativa.
« He creado este perfume para vestir a cada mujer con una estela de deseos y para ver surgir de su frasco todos mis vestidos» Christian Dior
El perfume se usa en el mismo sitio donde se pone una joya: cuello, muñecas, oreja, busto. Por consiguiente es totalmente lógico que los joyeros se hayan interesado también en el perfume y creado adornos olfativos a su nombre.
Cada uno tiene su propia visión del lujo. Al crear un perfume a su nombre, los creadores del arte de vivir, consienten en compartir el espíritu de su marca con aquellas y aquellos que la usan.
Encantar, hechizar y seducir. Esas son las misiones de las fragancias que crean las marcas de lencería para variar los placeres despertando deseos perfumados.
« Una mujer debería usar perfume en todos los sitios donde quiere que la besen » Coco Chanel
Desde su aparición, las marcas de perfumes de ropa deportiva son el portavoz de los valores del deporte: evasión, libertad, espíritu de equipo que se traducen olfativamente por una búsqueda de sensaciones de bienestar, de frescura y de comodidad.