Tras la búsqueda de sencillez, de transparencia y de pureza de los años 90, el siglo XXI demuestra una vuelta al deseo de emprender, a la voluntad de ejercer un control sobre el destino.
En la época de las startups, el universo urbano se rehabilita. Como en FlowerbyKenzo, la naturaleza hace incursión en una ciudad cuyas fuerza y belleza son por fin reconocidas. El 11 de setiembre y la guerra en Irak crearon un electroshock: ahora se le da prioridad al placer inmediato. Los orientales golosos prosiguen su historia exitosa iniciada con Angel. La feminidad se afirma de manera intensa hasta alcanzar su paroxismo en 2003: la tendencia “porno chic” ostenta una “bad girl” provocadora e instintiva.
Tras ese período tórrido, se opera una transición hacia una vuelta a la emoción y a la autenticidad. Se observa en el mercado una tendencia ‘”vintage”, particularmente con la explosión de nuevos chipres, como es el caso de Coco Mademoiselle ; un espíritu retro evidente, modernizado por toques florales o afrutados. Surgen nuevos valores como la ecología, el desarrollo sostenible... todas ellas problemáticas federadoras que generan la aparición de los ecociudadanos. Al mismo tiempo los vínculos intercomunitarios se fortalecen. Internet puede considerarse más que nunca como una aldea planetaria, con la aparición masiva de los blogs y otras redes como MySpace o FaceBook. Una apertura evidente que se traduce en los códigos olfativos : menos compartimentados; la perfumería masculina explora una sensualidad intensa, oriental e incluso floral. La perfumería de nicho propone fragancias mixtas desconectadas de los dictámenes del marketing. Y para satisfacer una necesidad creciente de diferenciarse de la colectividad, el perfume juega a las series limitadas, fechadas, exclusivas y tiende a lo hecho a medida.
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El iPod de Apple, el walkman Mp3 más vendido en el mundo desde 2001.