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Femme de Rochas, la feminidad hecha perfume

Marcel Rochas afirmaba que "una mujer debía olerse antes de ser vista". Es con esta idea en mente que decidió lanzar su perfume, que se ha convertido en el símbolo de la mujer sofisticada y sensual a la que el modisto ya rendía homenaje con sus vestidos. Pero detrás de esta creación se oculta una gran historia de amor...

Por Johanne Courbatère 28//03/02

Cuando el modisto conoció a Hélène, una modelo, el enamoramiento fue inmediato. Cuando Marcel Rochas entró en el taller de Paul Poiret, cayó instantáneamente bajo el hechizo de la joven mujer. El perfume fue su regalo de bodas.

Un segundo encuentro

Pero antes de encontrarse con el gran amor de su vida, el modisto ya estaba elucubrando la creación de un perfume que representara un tributo vibrante a la feminidad tras la dolorosa experiencia de la guerra. En 1944, había discutido largamente este proyecto con una joven nariz de la época, Edmond Roudnitzka. Femme es algo más que el homenaje de un enamorado a la mujer que se adueñó de su corazón: es la primera obra maestra de uno de los más talentosos creadores de perfume del siglo, quien más adelante habría de ser el autor del Eau d'Hermès y del Eau Sauvage de Christian Dior.

Un acorde original y sensual

Marcel Rochas, quien había introducido en sus creaciones corsés y corpiños, insistía en que la fragancia fuera infinitamente sensual y dejara una huella inolvidable. Edmond Roudnitska innovó al proponer un original acorde frutal y chipre que marcó un hito en la historia de la perfumería. Las notas cálidas y ricas del melocotón mezcladas a las de la canela y la ciruela prefiguran la suavidad del jazmín de Grasse y la magia casi afrodisíaca del ylang-ylang. Después, como una caricia, se van dibujando las voluptuosas formas del sándalo y del ámbar, que terminan en un almizcle inquietante y armonioso a la vez.

Un frasco Lalique con las curvas de Mae West

El fabricante de cristal Lalique diseñó un frasco bajo la sugerencia de Marcel Rochas, inspirándose en la voluptuosa silueta de la actriz americana Mae West, clienta y amiga fiel del modisto. Marcel Rochas había creado para ella el célebre corpiño de encaje negro, que se reprodujo en el estuche del perfume.

Una edición limitada

Ante la penuria impuesta por la guerra, Femme tuvo que ser vendido al principio en una edición limitada, bajo suscripción. Sólo en 1945 fue revelado a un público masivo, durante una exposición en homenaje al amigo de Rochas, Paul Poiret. Ya plebiscitado por las mujeres más elegantes de la alta sociedad que lo habían descubierto el año anterior, Femme conoció un éxito inmediato, para seguir siendo hoy en día el perfume emblemático de la feminidad eterna.