Un día con…

Ô DE LANCÔME

 

Del nombre al frasco

Ô… ¡Qué Ô-sadía! ¡Y qué hallazgo!
Una única letra que en francés se pronuncia como “agua”, y que evoca la frescura, el asombro, incluso cierta impertinencia... Un acento circunflejo como un signo distintivo para inscribirse en el patrimonio genético de la marca Lancôme … Y un frasco escarchado con un diseño emblemático que evoca, por su relieve y sus ideogramas, la propagación de las ondas en la superficie de un líquido…
Si esta historia de Ô nos interpela casi cuarenta años después (en plena celebración del 68) es precisamente porque tiene su origen en aquel período de agitación generalizada. Lanzado en el 69, el proyecto vio la luz con “la playa bajo los adoquines”, la rebelión estudiantil y la emancipación de las costumbres.
¿Todo esto en una “simple” agua fresca? ¡Pues sí, justamente!
Tres años después de que l’Eau Sauvage de Dior que asociaba por primera vez la hediona(una nota verde ajazminada, verdadera potenciadora de frescura) con un fondo amaderado chipre alta fidelidad, Ô de Lancôme continúa, como quien no quiere la cosa, con la exploración de un nuevo enfoque de la perfumería. Placer hedonista de una frescura con la cual una se impregna antes que nada para sí misma, distancia con el gesto estatuario, codificado por las marcas de alta costura y las emblemáticas: en pleno movimiento baba cool, se reivindica la libertad de los cuerpos, del movimiento y (ya en ese momento)el regreso a la naturalidad... Las primeras campañas de publicidad son, en este sentido, inequívocas: dos jóvenes en pleno campo, con el cabello al viento, con la mano en el manubrio de la bicicleta, encarnando una alegría de vivir que muestra la despreocupación, en un ambiente a lo David Hamilton y Claude Sautet…



 


Del frasco a la estela
Pschittttttt !
Mejor que una máquina para viajar en el tiempo, Ô de Lancôme tiene el poder de hacerme regresar al cuarto de baño de mi infancia. Tengo unos diez años, es casi verano, por la ventana abierta oigo rumores de frondas y de cortadoras de césped. En la atmósfera húmeda y fresca, reconozco el eau de toilette de mi madre. Una impresión de limpieza, nítida, precisa y deliciosamente acidulada. Una estela de sol y de limón que sigue estremeciéndose y que deja tras ella como una alfombra de sombra líquida… Nada que ver con las aguas de Colonia cuyo recuerdo fugaz se disgrega con tanta rapidez en la memoria. Aquí, la sensación de una larga brizna de hierba, con un trocito de piel de bergamota y de pétalos de madreselva. Luego, muy rápidamente, la alquimia de las maderas, del vetiver, del pachulí entrelazados con musgos húmedos y la promesa de esa frescura que no acaba de durar. Allí está la hazaña, en ese espacio olfativo donde se transgreden a menudo las leyes de lo efímero para fijar la euforia de un instante, la gracia de un paisaje o de una gota de luz. Una pequeña revolución en sí misma, lejos de las barricadas, que saca provecho a las experiencias de una perfumería también en plena emancipación. Pues Ô de Lancôme no inventó el agua fresca: las aguas de Colonia han conquistado desde hace tiempo un público a la espera de bienestar… Y de discreción. Lo que ésta introduce, en cambio, siguiendo los pasos de l’Eau Sauvage de Dior, es la idea que la frescura no excluye ni la duración ni una auténtica impronta. Una nueva aventura olfativa cuyo encanto y virtudes se explorarán a principio de los 80: Eau de Rochas, de Courrèges, de Guerlain, de Patou, de Givenchy, Eau d’Hadrien de Annick Goutal, Eau de Cologne de Hermès, y también Cristalle de Chanel o Diorella de Dior aceptarán con éxito el reto de estas creaciones frescas que marcaron toda una generación.

 

 



En resumen…

Nombre: Ô
Marca: Lancôme
Contenidos, precios: Vaporizador 75 ml (48,50 €)
o 125 ml (64,10 €) de Eau de Toilette.
Concentración : Eau de Toilette
Género: Considerado como femenino, pero impecable también para hombre.
Familia olfativa «oficial» : Hespéride aromática
Familia olfativa percibida: Fresca con una impronta chipre
Para quién: ¡Todos los sedientos de frescura!

 
Poder de sex-appeal: no pertinente pues las aguas frescas tienen pocas veces un objetivo de sex-appeal…
Evolución: Primero extremadamente cítrico (limón, bergamota, mandarina), y en seguida amaderado y ya ligeramente chipre: en el impulso brillante refrescante se construye la dinámica de esta fórmula de vitalidad asombrosa.
Tenacidad en le tiempo:
Habida cuenta de la familia olfativa, la persistencia de la impronta es inesperada... Una paradoja que se explica tanto por la presencia de ciertas materias primas (pachulí, vetiver, musgo) como por la identidad característica de la composición.



 
 
Potencial de innovación:
   
     
 


 




Fabienne ANTONIEWSKI
Periodista de perfumes

Del marketing al periodismo, el universo de la belleza es desde hace más de veinte años el hilo conductor de su trayectoria profesional.
Colaboradora regular en la rúbrica Belleza de la revista Elle desde 1995, ha reanudado, a través de la escritura, con una de sus primeras pasiones: el perfume.
Hacer oler, hacer soñar, inventar nuevos escenarios, inventar palabras para las sensaciones: se empeña en evocar el perfume en su aspecto más íntimo y más emocional para resistir mejor a su banalización.
Abogar por la dimensión artística del perfume defendiendo la creatividad, la búsqueda de sentido y la calidad de los proyectos sigue siendo para ella uno de los desafíos esenciales de su profesión.