Midnight Poison de Dior : una extraña asonancia con “i” y con “o” que se inscribe como una evidencia en el campo léxico de la marca al modo de Chance de CHANEL. Se pronuncia « midnait poyson de dior » (como en Estados Unidos), con muchas i, muchos diptongos y onomatopeyas que sorprenden y ponen la piel de gallina, en diapasón con esa aventura sensorial con nombre de cuento de hadas remasterizado, a la manera de una Cenicienta techno (ya midnight) o de una Blanca Nieves especial (el veneno). Voluntario o no, en todo caso ¡es muy ingenioso! Procede a desenvolverlo... Prueba suerte rascando: con una uña afilada, despega delicadamente el lunar CD, un detalle de lo más llamativo con el cual podrás, si te place, decorar tu móvil o cualquier objeto de tu elección (florero, lámpara, etc). Saca el celofán y admira al pasar las armonías azul noche, el efecto de eclipse sobre papel glaseado en la cubierta y abre la tapa del estuche … En el cartón de un negro mate, el frasco del divino elixir se presenta ante tus dedos impacientes. Es suave, lleno de curvas y redondeces, un frasco de zafiro negro tan exactamente concebido para el hueco de una mano que se diría que memoriza instantáneamente la forma. ¡Muy fuerte!
Del frasco a la estela
Bajo el tapón, el vaporizador impecablemente ajustado entrega la primera dosis de esa bruma devastadora y hasta aquí muy bien redondeada. Pschiiiiiiiit…
Ráfaga de pétalos supersónicos, bergamota hiperbólica, una frescura floral de “tercer tipo” que electrifica la nariz e impacta nuestro bulbo olfativo. Se dibuja una rosa. No totalmente rosa, más bien azul marina tenebrosa pero no opaca, un color de plexiglás o de vinilo de un brillo estudiado, de perfecto acabado. Pronto se abre en un bosque de zarzas negras, tornasoladas de reflejos metálicos. El pachulí hace su efecto, evoca al ámbar y se anuncia la ebriedad. El licor asesino sigue buscándose en un claroscuro. Casi una sensación de chipre, de viejo alcohol de rosas madurado en un tonel sombrío, al fondo de una bodega high tech… Pues en eso radica toda la ambigüedad de este perfume: transigir con los ingredientes del tercer milenio para codearse, como quien no quiere la cosa, con los grandes.... clásicos. Al igual que su imagen (Eva Green), Cenicienta de la campaña de publicidad con su mirada de gacela y de fuego, vestida para la circunstancia de hechicera new look por un John Galliano en pleno delirio mágico místico. Este Midnight Poison está resueltamente en concordancia total con la actitud Dior: ¡Walt Disney puro y duro en el país de la Alta Costura bling bling ! De un estilo que uno no puede dejar de criticar en nombre de una discreción de buen tono y de buen gusto bien francesa, pero que, a veces, en secreto, envidiamos tanto. Una puesta en escena de la seducción orquestada como un cuento de hadas jet set, un lujo que sabe decir quiquiriquí (como el gallo símbolo de Francia) en todos los idiomas: por cierto, es un poco rimbombante pero tan bien concebido que acabaremos cualquier día de estos por sucumbir.
En resumen…
Nombre : Midnight Poison Marca : Dior Contenidos, precios : Eau de Parfum vaporizador 30 ml (48 euros), 50 ml (71 euros), 100 ml (101,40 euros). Concentración : Eau de Parfum Género : Femenino sin ambigüedad Familia olfativa “oficial” : oriental - amaderado Familia olfativa percibida : Floral indefinido, con matices oscuros, tornasolados de pétalos luminiscentes… Para quién : para Cenicientas modernas (pantuflas de Jimmy Choo y Carroza elegante cabriolé) y para envenenadoras de primera clase !
Evolución : poderosa pulsación olfativa en el comienzo, unos flujos tensos que pasan en una hora de un ramo centelleante a reflejos de tafetán sombrío para envolverse con vapores de ámbar sin ruptura de ritmo. Tenacidad con el paso de las horas : una presencia bien controlada que conserva hasta el final su carácter floral amaderado y una estela sólidamente firmada que se flexibiliza con el paso de las horas sin volatilizarse.
Potencial de innovación :
Poder de sex-appeal :
Fabienne ANTONIEWSKI Periodista de perfumes
Del marketing al periodismo, el universo de la belleza es desde hace más de veinte años el hilo conductor de su trayectoria profesional.
Colaboradora regular en la rúbrica Belleza de la revista Elle desde 1995, ha reanudado, a través de la escritura, con una de sus primeras pasiones: el perfume.
Hacer oler, hacer soñar, inventar nuevos escenarios, inventar palabras para las sensaciones: se empeña en evocar el perfume en su aspecto más íntimo y más emocional para resistir mejor a su banalización.
Abogar por la dimensión artística del perfume defendiendo la creatividad, la búsqueda de sentido y la calidad de los proyectos sigue siendo para ella uno de los desafíos esenciales de su profesión.