Tras haber recurrido a diseñadores tales como Kenya Har... Ok
De origen canadiense, Ineke Rühland ejerce la profesión de perfumista en San Francisco. En 2006, lanzó su propia marca, INEKE.
Tengo doble nacionalidad, canadiense y holandesa, y antes de lanzar mi propia marca, trabajé doce años en diferentes países de Europa para Quest (ahora Givaudan). Al principio, trabajaba en el departamento comercial y de marketing, pero me atraía el papel de perfumista. Por eso hice una nueva formación en el ISIPCA de Versalles a finales de los años 90. Tras haberme instalado en San Francisco, una ciudad maravillosa pero donde, desgraciadamente la industria del perfume no existe, pensé que era el momento de lanzarme. Tener mi propia marca me permite usar mis competencias tanto en perfumería como en marketing. ¡Y le va muy bien a mi temperamento independiente!
Tal vez mi mayor influencia en este momento sea mi jardín de aromas. Desde que nos instalamos en San Francisco, mi marido y yo nos hemos convertido en jardineros entusiastas y coleccionamos una cantidad de plantas de aromas atípicos. Me estoy volviendo experta en copiar esos olores –me ayuda el tener un laboratorio en casa, me permite pasar de mis pruebas al original para compararlos. Mi nuevo perfume, Evening Edged in Gold (“Una velada bordada de oro”, ndlr), usa dos plantas nocturnas que tenemos en nuestro jardín: la trompeta de ángel (brugmansia) y una variedad de phlox llamada Midnight Candy (“caramelo de medianoche”, nombre botánico: zaluzianskya capensis). El perfume de estas dos flores era suficientemente intenso para no tener que añadir otras notas floridas o suaves.
Diría que tengo preferencia por lo fresco y lo limpio, pero mi último perfume es más bien rico y cálido. Mejor, pues me gusta ser versátil y tratar de trabajar en diferentes direcciones. También tengo una predilección por las flores, y pienso a menudo que son aquellas que no se han podido destilar las que tienen los perfumes más interesantes, entonces uno de mis desafíos para el futuro será copiar sus perfumes. En cuanto a las materias primas, si tuviera que escoger una sola, de la cual no podría prescindir es de la hediona. Para mí es un ingrediente capaz de revelar cualquier esencia natural de flor.
Sinceramente, no creo que sea una influencia mayor en mi labor. En cambio, es cierto que se me ocurren más fácilmente ideas para perfumes femeninos. Me gusta también crear perfumes de hombre. Pero mi manera de proceder es más bien: “cómo me gustaría que oliera un hombre” antes que “qué le gustaría a un hombre para sí mismo”.
Escogería primero l’Eau parfumée au thé vert de Bulgari, de Jean-Claude Ellena. Un perfume con un bonito equilibrio, realmente refrescante y delicioso. Me acuerdo del día en que llegó a nuestro despacho parisino en 1992, todo el mundo estaba fascinado. Es uno de los aromas que aportaron realmente algo nuevo a la estructura del agua de colonia. Escogería en segundo lugar Ambre Sultan, creado por Chris Sheldrake para Serge Lutens. Hallo este perfume absolutamente seductor en un hombre pero lamento no poder llevarlo yo misma. En tercer lugar escogería Stella, creado por Jacques Cavallier para Stella McCartney. Un acorde rosa/peonía perfecto.
Me gustaría que la perfumería fuera mucho más que un producto derivado de una marca. Mi gran deseo para el futuro sería que el perfumista se destacara como creador, en vez de mantenerse oculto entre bastidores. Creo que el consumidor está dispuesto a aceptarlo y suena falso cuando un diseñador o una personalidad asume solo la creación de un perfume. Con marcas como Editions de Parfums Frédéric Malle que ponen el nombre del perfumista en el frasco, la gente empieza a darse cuenta de que hay una profesión que se llama “perfumista”. Y que no son ni los modistos, ni los famosos que lanzan un perfume los que están en el laboratorio elaborando la fórmula. Además creo que es una historia apasionante para empresas como Chanel o Hermès el poder hablar de sus perfumistas de la marca. Me encantaría que hubiese en el futuro otras marcas de perfumistas creadores independientes como la mía. La unión hace la fuerza, como se dice.