Tras haber recurrido a diseñadores tales como Kenya Har... Ok
Procedente del lujo y de la edición, Clara Molloy acaba de lanzar una nueva marca alternativa de perfumes, Memo.
“Memo” viene de memoria, me gusta la idea que un perfume tenga un vínculo directo con la parte más sensible de nuestro cerebro. La marca se vincula con el viaje, con el movimiento, con la regresión. La expresión “The journey is the destination” (el viaje está en el camino) resume bien el espíritu de Memo, editor de perfumes iniciáticos.
Mis viajes han influenciado evidentemente la creación de los perfumes Memo, cada uno de nuestros perfumes (Lalibela, Siwa, Inlé, Sundance) lleva el nombre de un lugar que visité (respectivamente en Etiopía, Egipto, Birmania y EEUU, ndlr). Pero también me gusta particularmente la poesía y cierta forma de las artes plásticas que coquetea con las palabras, desde Henri Michaux a Cy Twombly. Las palabras son mis materias primas. Un perfume es una historia antes de ser una materia prima, un acorde.
Lo que busco en un perfume es restituir un ambiente y una emoción. Me gusta la fragilidad, la fisura, el esbozo del lápiz; lo que no está totalmente acabado sino tan sólo sugerido, cierta fineza y sutileza en el tratamiento de las emociones. Los puntos y coma, los puntos suspensivos… Es verdad en la vida así como lo es en los perfumes.
No realmente. Me parece bastante difícil darle un sexo a los perfumes, a los temperamentos, a los comportamientos. Todo es muy cultural. Cuando eres sensible, hasta el tiempo puede influenciarte. El gesto de perfumarse es infinitamente precioso, delicado, íntimo, remite a cierta forma de lentitud, de indolencia, de suavidad, de languidez. Todas cosas que pueden perfectamente considerarse también como masculinas …
Varios perfumes han pautado mi vida, pero no diría que me hubiera gustado crearlos: soy feliz de que existan, eso es todo. Mi primer perfume fue Fidji de Guy Laroche (un destino de viaje, ¿será una casualidad?). Luego me puse Rive Gauche de Yves Saint Laurent, Mitsouko de Guerlain, l’Eau de thé Vert de Bulgari y Féminité du Bois de Serge Lutens. Cada uno de esos perfumes ha simbolizado un momento fuerte de mi historia personal. Llevar un perfume puede ser también desempeñar un papel.
No hay creación sin libertad y les deseo a todos los creadores de perfumes que reanuden con esa búsqueda estética. En « 22 perfumistas en creación », el libre sobre los Perfumistas que editamos, el creador de frascos Serge Mansau dice en su prefacio muy acertadamente: « cuando uno lleva la belleza en su corazón, ha de brotar en todo lo que uno emprende ». Me deseo a mí misma cruzarme con momentos de Belleza y saber restituirlos dentro de frascos…