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Stéphanie de Saint Aignan

Stéphanie, háblanos un poco de ti. ¿Qué te ha llevado a crear tu propia marca de perfumes?

La pasión de los olores fue mi primer motor; lo cual es más bien clásico. Lo que lo es menos es que me lancé en la profesión por amor. En efecto, realicé mi primer perfume para reproducir el aroma embriagador del hombre que amaba. Una vez que metí la nariz en el engranaje, estalló la inspiración creativa y me vino naturalmente la idea de crear mi propia colección para transcribir cada trozo de mi vida.
Por otra parte, quería crear perfumes que contaran algo, que no tuvieran por objetivo la distribución masiva, sino la distribución escasa. Perfumes para estetas, para gente que sale de lo común, gente especial que no llevan una marca sino un perfume con el cual establecen una relación íntima.

¿Cuáles son tus influencias como creadora?

Los perfumes de las marcas alternativas por principio, pues no me gusta llevar un perfume que tienen puesto otras 5 mujeres en una misma fiesta. Por otra parte, cuando hago el balance de lo que me gusta, casi siempre está detrás el mismo perfumista. Y el más frecuente es Jean-Claude Ellena. Me gusta la sencillez y el equilibrio de sus perfumes.

¿Cómo pueden reconocerse tus perfumes? ¿Cuáles dirías que son sus particularidades?

Difícil de contestar a esta pregunta que significa también si ya tengo una grifa, un estilo … Mis perfumes son todos distintos pero creo que lo que tienen en común es que no temen existir, ni llamar la atención. Son más bien exuberantes y tienen ese lado “tómalo o déjelo” que corresponde con mi personalidad.
El espíritu que flota en mis perfumes es el de un perfumista a la antigua, con materias nobles, contra la corriente de las modas. En cuanto a mis fórmulas, son cortas, nunca más de 30 materias. Más allá, me pierdo.
En cuanto a las materias primas, no uso mucho las flores. En cambio me encantan las maderas, los cedros, las maderas preciosas como el sándalo . Me gustan las notas animales que pueden encontrarse también en las plantas aromáticas como en la mejorana o en la salvia, o en una madera que utilizo en “Berberiades”, el cedro Atlas.
Me gustan también las notas crujientes del galbanum, la suavidad del pachulí. Y para todos los días, soy una adicta de la bergamota. La pongo en todo.

¿Qué perfume(s) de otro creador te hubiera gustado crear? ¿Por qué?

Bois Farine de Jean-Claude Ellena para L’Artisan Parfumeur. Porque el acorde cedro con ese toque de avellana casi pirazinado me vuelve loca. Y sin embargo no es un perfume que se lleve mucho. Pero es el que me hace enloquecer, el que le da a mi piel el gusto presuntuoso de lo irresistible. Es el perfume más íntimo que conozco.

¿Cómo ves los perfumes y las marcas del futuro?

Veo que los creadores Vicktor y Rolf tienen un gran éxito en H&M, idem en cuanto a la colección Loulou de la Falaise en Monoprix. No sé si estas colaboraciones elevan el producto o lo rebajan. Además ¿hasta dónde se sigue siendo exclusivo, alternativo?
¿Quién tiene razón? ¿Dior ou Santa Maria Di Novella ? La respuesta se encuentra entre los dos, pero espero que haya siempre un lugar para los que salen del rebaño, los que se sienten libres de inventar, de soñar...
También creo en los valores éticos y ecológicos que están teniendo cada vez más fuerza, pero también temo que sea un nuevo argumento de venta, un nuevo envase de marketing, sin que pueda realmente comprobarse. En cambio, si se imponen protocolos para reglamentar las producciones éticas, ecológicas y biológicas, estoy totalmente de acuerdo.

¿Tienes un deseo para el futuro?

Sí, tengo más de uno. Quiero descolgar mi estrella. Me encantaría también trabajar con jóvenes perfumistas, para abrir las puertas de mis colecciones a nuevos talentos. Quiero ayudar a los jóvenes que se lanzan en un mercado donde no siempre se les deja el lugar que se merecen.
Pero para ello, tendría que desarrollar mi marca en 2007. Porque hay que mantenerse siempre lúcido, puede que en 6 meses ésta no exista.