Aurélien Guichard

« Lo mejor está por venir… »

Aurélien, háblanos un poco de ti, de los perfumes que has creado.

Hace siete años que estoy trabajando en la creación de perfumes: cuatro años que soy perfumista, después de tres años de estudios en la escuela Givaudan. Una de mis primeras creaciones es Aqua Allegoria para Guerlain, Anisia Bella,con una sobredosis de anís. También creé varias fragancias para Nina Ricci, entre las cuales la floral Love in Paris y Cherry Fantasy en la línea de Les Belles. Después me marché a los EEUU. Allí trabajé en diferentes proyectos entre los cuales la fragancia Unforgivable de Sean John (P. Diddy) en la cual colaboré con otros tres perfumistas. La fragancia tiene mucho éxito en EEUU y creo que eso se debe a que Sean se invirtió totalmente en la elaboración, de principio a fin. Más recientemente, trabajé con marcas alternativas. Como Bond N°9, para Chinatown, que evoca a la vez la flor del cerezo, pero también Oriente, por sus notas ambarinas, de incienso. Y después me encargaron recrear el perfume Baghari, un antiguo perfume de Piguet. Era la primera vez que hacía algo así. Fue una experiencia original. Lo veo como un trabajo de confianza y de respeto de la obra original. Recrear este perfume era como renovar una pieza antigua, con las herramientas de hoy en día.

¿Cuáles son tus influencias como creador?

Primero que nada, la herencia cultural. Mi abuelo era cultivador de rosas y jazmines en Grasse. No creo que sea una casualidad que me guste trabajar con flores. También recibí la influencia de mi madre que es escultora. Me dio su espontaneidad, su perseverancia, y su fuerza de convicción.
Mi padre (el perfumista, Jean Guichard, ndlr) me insufló su pasión y me transmitió la belleza de esta profesión. Hace poco trabajamos juntos en dúo por primera vez. Fue para el perfume L’Eau du Temps de Nina Ricci, una experiencia sin par.
Mis influencias me vienen también de marcas con un fuerte patrimonio histórico como Guerlain, Dior o Ricci. En mi profesión, siento la necesidad de formar parte de una marca, de asociarme a ella.
Artísticamente, me gusta el arte pop : Jasper Johns particularmente, en su trabajo donde le confiere un interés a lo común sublimándolo. Me gusta la idea de ver belleza en todo lo cotidiano que nos rodea.
Y también está Cézanne. Cuando uno mira sus numerosos cuadros de la Montaña Santa Victoria, ninguno se parece al otro, la luz, la perspectiva son diferentes. El trabajo de un perfumista también consiste en eso, en mirar con ojos diferentes lo que ya es olfativamente hermoso, volver a inventar, dar matices de colores diferentes...

¿Cómo pueden reconocerse tus perfumes? ¿Cuáles dirías que son sus particularidades?

Si a mi edad ya tuviera una marca sería por cierto más problemático.
Sin embargo, en mi manera de crear, creo ser intuitivo, a veces ingenuo incluso. Me encanta crear florales por ejemplo, pero creo que es algo intuitivo y también que está vinculado con mi infancia. Me gusta la idea de que uno pueda maravillarse siempre con una simple rosa, por ejemplo. Lo que mejor domino sin duda son los perfumes florales que me proporcionan más emociones que otros, aunque trato de no limitarme a ellos. Hay otros temas que me estimulan como el crear frescura. Y como a aquel pintor me gusta también volver a configurar notas comunes para que se vuelvan interesantes.

¿Qué perfume(s) de otro creador te hubiera gustado crear? ¿Por qué?

Me hubiera gustado crear Diorissimo, por su sencillez y su evidencia. También L’Heure Bleue. En cuanto a los masculinos, los perfumes que me gustan tienen asimismo un carácter floral, como Fahrenheit y su nota violeta o Kenzo pour Homme, y su nota salicilada*. Admiro esos perfumes por su difusión, por la manera como uno los siente, por ese ascendiente tan particular que emana de ellos.

¿Cómo ves los perfumes y las marcas del futuro?

Soy muy optimista, creo que las posibilidades creativas son infinitas. Siempre habrá marcas visionarias, con cierto toque de locura. Ello representa un verdadero desafío para los perfumistas. Las problemáticas ecológicas y tecnológicas están en relación. Permitirán a los perfumistas tener acceso a materias primas nuevas y ecológicas al mismo tiempo. Creo también que los perfumes seguirán sorprendiéndonos. Hay que dejarles el tiempo simplemente a los buenos perfumes, los que suscitan emoción, de convertirse en clásicos.

¿Tienes un deseo para el futuro?

Al crear tengo la sensación de vivir un sueño despierto. Espero que mi profesión de perfumista siga haciéndome feliz como hasta hoy. Creo que lo mejor está por venir…

(*) las notas saliciladas dan un carácter floral, solar, de arena