El fotógrafo y realizador Jean-Paul Goude, autor de num... Ok
Oriunda de Rumania pero residente en Estados Unidos desde los años 70, Annie Buzantian es perfumista renombrada en Firmenich en Nueva York. En 2003 la “‘American Society of Perfumers” le otorgó el “Lifetime Achievement Award”, un premio que recompensa el conjunto de su carrera.
Cuando llegué a los EEUU, Nueva York era la cuna de las innovaciones y de las nuevas modas y las oportunidades para las mujeres eran muchas. Empecé como asistente de laboratorio en Universal Oil Products (luego llamado Quest y ahora Givaudan) gracias a un golpe de suerte. Evolucioné hacia un puesto de perfumista junior y, en 1972, entré en Firmenich. No hice ninguna formación clásica para ser perfumista. A mi llegada, no sabía otra cosa más que adoraba mezclar colores. Mi primera creación se llamaba: “Love’s Musky Jasmine”. Más recientemente creé sola o en colaboración perfumes tales como Happy for men de Clinique, Acqua di Gio de Armani, Pink de Victoria’s Secret… Trabajo a menudo con Alberto Morillas. De nuestras colaboraciones surgieron algunos “grandes clásicos estadounidenses” como Pleasures de Estée Lauder, Safari pour Homme de Ralph Lauren Safari o Tommy de Tommy Hilfiger. Creaciones que considero entrañables pues en cierto sentido, simbolizan para mí “el sueño americano” que era el mío cuando llegué aquí.
Para mí, todo es fuente de influencias, sobre todo las imágenes. Mi perfumería es muy intuitiva. Sensorial también, toco piano y me encanta cocinar. Por otra parte, me gusta trabajar directamente con las marcas para elaborar juntos el perfume. Y me gusta asimismo crear perfumes para los productos de belleza. Mi experiencia procede de allí.
Diría que son composiciones luminosas, alegres, perfumes con una impronta muy fluida. Tengo una predilección por las notas verdes, pero también por la rosa y por el jazmín. En cambio, las notas sombrías o densas no forman parte de mi estilo, no me salen espontáneamente.
¡Claro que sí! ¿Acaso no se dice que “los hombres vienen de Marte y las mujeres de Venus”? (risas) Ya sabes, hombres y mujeres podemos tener un mismo objetivo creativo, pero interpretaciones totalmente diferentes. Y también por eso sin duda me gusta elaborar tanto perfumes masculinos como femeninos.
Me hubiera gustado crear Coco, de Chanel. Y también Diorling, un perfume de Dior que ya no existe. El perfume más hermoso creado en el mundo (tal vez también porque fue mi primer perfume) Es un perfume chipre que se dejó de hacer en 1979. Compré todos los frascos que pude y aún conservo algunos en mi refrigerador. No lo llevo, sólo lo tengo por el placer que me da olerlo.
Me gustaría que hubiera menos lanzamientos para que pudiéramos dedicarles más tiempo. Lo que deseo también a los perfumes es que se conviertan en una impronta, algo que uno lleva para tener un estilo. Personalmente creo que hay que saber inventarse divirtiéndose y encontrando placer en ello. El mundo de la perfumería brinda en efecto posibilidades ilimitadas …